Aunque de entrada, las texturas del juego y el uso de escenarios casi desiertos no nos ha gustado, el juego cuenta con un sistema de daños muy cuidado. Eso sí, deberemos darle más de un buen golpe para conseguir que nuestro motor salte por los aires. Una vez eso ocurra, únicamente podremos reparar el vehículo si disponemos de vales para ello.
Hay un total de 14 localizaciones distintas ambientadas en Norteamérica, Europa y Asia. Como ya he comentado previamente, son algo pobres en texturas y detalles. El gran punto fuerte de estos recorridos es el hecho de que nos permitirán correr a máxima potencia por carreteras largas, complementadas por desniveles y alguna que otra curva inesperada.
Uno de los pocos potenciales gráficos del juego reside en el cuidado con el que los desarrolladores han creado las partículas de humo, un aspecto que muestra un resultado sorprendente y que, aunque poco relevante comparándolo con la totalidad del juego, hay que tenerlo en cuenta.