Desde que SEGA aparcara su división de Hardware y se centrara exclusivamente en el desarrollo de juegos multi-plataforma hay algunas series que han permanecido en el mercado y han trasladado su éxito a las nuevas plataformas. Una de ellas, quizás la más conocida después de Sonic, es SEGA Rally, un simulador-arcade (si no es una atrocidad decirlo así) que con el paso de los años ha mejorado en gran medida y no ha tenido ningún problema en adaptarse a las nuevas generaciones.
El origen de la serie, las exitosas máquinas arcade de SEGA, es seguramente lo que marca el estilo del título ante el que nos encontramos. No podemos buscar en este caso un simulador puro similar a Colin McRae Rally o el más exigente aún Richard Burns Rally (que en paz descansen ambos pilotos), sino algo más cercano al V-Rally de EA. Esto puede ser un impedimento para muchos puristas de la conducción pero, quizás, una necesidad para un público que lo único que busca es disfrutar rápidamente conduciendo sin tener el control absoluto de todos los parámetros del coche.
El lavado de cara es total. No cabe duda que el primer juego de la división SEGA Racing Studios les ha salido fino, fino. Sin entrar en más detalles, que comentaros posteriormente, hay que destacar que técnicamente el juego es impecable, todo un lujo para la vista y oído.