Renovarse o morir, la famosa cita debió correr por las oficinas de Criterion Games después del descalabro en la crítica recibida sobre su último título de la serie Burnout. El juego, el tercero de una serie ahora de cuatro, era simplemente una mejora visual de sus dos anteriores entregas. Sí que es verdad que aprovechaba las bondades de las consolas de nueva generación de manera mucho más espectacular que los dos anteriores, pero fallaba en lo más importante, no aportaba absolutamente nada nuevo. Aunque un éxito brutal de ventas, el juego empezaba a caer en los vicios de las sagas que acaban perdiéndose en el olvido.
Con esta premisa no es difícil entender el poco entusiasmo que se encontraba en la prensa especializada ante el futuro lanzamiento de la cuarta y, hasta ahora, última entrega. Ante tales presagios, la gente de Criterion insistía en que esta vez debían hacer un juego de cero y que de hecho así lo harían. Que la experiencia, decían, poco tendría que ver con lo que conocíamos hasta el momento. Pues no fue hasta la aparición, hace escasas semanas, de la espectacular demo en las plataformas de descarga cuando nos dimos cuenta realmente del potencial que podría tener la nueva entrega.
De un plumazo nos quitamos la venda de los ojos y nos dimos cuenta que no nos engañaban, el juego estaba rehecho de cero. Con un aspecto técnico a la altura, o incluso superando a los juegos más punteros actuales, el nuevo título derrocha originalidad y acción por sus cuatro lados.
La demo ya nos dejaba intuir que el modo de juego iba a cambiar de todas, todas. El mapa, sencillamente gigantesco nos permitiría hacer el loco a nuestras anchas o enfrascarnos en infinidad de retos para conseguir nuevos hitos. Además, el modo online tampoco estaba nada mal, permitiéndonos competir con algunos cabras en igualdad de condiciones.
Pues ya lo tenemos aquí, y no podemos decir que nos haya decepcionado. Más bien ha vuelto a dar un giro de cadera y nos ha sorprendido (positivamente) de nuevo. Estamos ante un grande, que ha vuelto por sus fueros y se ha colocado donde se merece una saga como esta, en la zona más alta posible.