La Segunda Guerra Mundial es uno de los argumentos más usados a la hora de ambientar los videojuegos del estilo FPS. Por desgracia esta temática está un poco gastada y al público en general ya le cansa ver siempre las mismas armas, enemigos y escenarios. Nos hemos insensibilizado a la hora de disparar a los Nazis y ya no resulta tan estimulante. Cuando esto pasa, es que se precisa un cambio.
Y qué mejor para aportar una bocanada de aire fresco al género que aprovechar el lanzamiento de una nueva y esperada consola. Con la llegada de PS3, llega también Resistance: Fall of Man. El título de Insomniac tiene el honor de introducirnos en un enfoque diferente de los acontecimientos vividos durante uno de los periodos más oscuros del pasado siglo. Dejadme que os ubique mínimamente en esta ficticia y emocionante versión paralela de la WWII.
Mientras los Aliados y los Alemanes se pasaban el día jugando a la guerra, una extraña raza llamada Quimera aprovechó el momento para abalanzarse y tomar el control sobre gran parte del mapa terráqueo. La oposición fue mínima y se extendieron rápidamente gracias a su capacidad infecciosa. Pese al fracaso inicial, la humanidad se hizo fuerte en lo que parecía el último bastión capaz de frenar la acometida. Los Aliados formaron la Resistencia en las Islas Británicas.
No hay aventura sin héroe y Resistance tiene el suyo propio. Hablamos de Nathan Cole, un soldado aliado que descubrirá, tras probar cuan duros resultan ser estos seres mutantes, que es inmune a los efectos del virus Quimera. Inmune, por lo menos de forma inicial. De esta forma, nosotros tomaremos el rol de este soldado y tendremos que hacer realidad el sueño de todo jugador de videojuegos: dar caña a una raza alienígena.
Ahora tenemos la oportunidad de volver años atrás y combatir en la vieja Inglaterra derruida por las bombas, contra un nuevo y voraz enemigo. Los quimera, a parte de horrendos, tienen muy malas pulgas. Nos va ha hacer falta más que un puñado de balas en la casaca para derrocar esta amenaza.