El tiempo no pasa en balde. Sam Fisher ha evolucionado, y en la Agencia son tantos los que lo idolatran como los que recelan de su carismática figura. Esta cuarta entrega comienza con la infiltración de nuestro protagonista en una planta geotermal sita en Islandia, desde la cual unos terroristas planean lanzar un misil. Nuestra labor y la de nuestro joven pupilo es, como no podía ser de otra forma, la de desbaratar tan abyectos planes.
Esta misión juega el papel de introducción a la ulterior trama, y de iniciación en los controles e innovaciones de este capítulo. Cuando la infiltración se encuentra en proceso, nuestro joven compañero es capturado y asesinado ante la pasividad de nuestro mandos superiores, que no nos permitirán actuar. El fallecimiento de la hija de Sam –atropellada por un conductor ebrio-, y esta imprevista pérdida hacen que algo dentro de nuestro protagonista cambie para siempre.
La verdadera historia de este título comienza cuando Fisher acepta la misión más complicada de su carrera: tratar de infiltrarse en una banda terrorista sospechosa de poseer mercurio rojo, lo que la convierte en una amenaza nuclear importante. Para ello deberemos ganarnos la confianza de su cabecilla ayudándole a escapar de la cárcel… desde dentro.
A partir de este momento estamos solos, no debemos defraudar a la Agencia, ni desde luego a nuestro nuevos “amigos” los terroristas. Cada decisión puede marcar la diferencia. Todo está en tus manos.