Little Big Planet
Especial Little Big Planet
Una pequeña maravilla
>> Arnau | 15/11/2007 12:18:41
Hay un juego que pese a su aparente sencillez centra la atención de muchos poseedores de Playstation 3, y de muchos que desearían tenerla por y para juegos como este. Hablo de Little Big Planet, la primera y genial creación del estudio de Mark Haley: Media Molecule.
A finales de octubre, en el Art Futura de Barcelona, tuvimos la ocasión de hechar unas partidas a Little Big Planet con Mark Haley y parte del equipo creativo de Little Big Planet, y salimos de alli tras confirmar lo que ya sospechabamos: estamos ante uno de los títulos más bonitos y revolucionarios de la nueva generación de consolas.
Little Big Planet es una adaptación digital de los juegos sencillos a los que todos hemos jugado de pequeños, manejando figuras en entornos más o menos improvisados. Aquí no hay monstruos, ni alienígenas, ni una tierra a la que salvar del mal: aquí solo hay cuatro muñecos de trapo de apenas unos centímetros y escenarios hechos de cartón, piedras y madera. El objetivo del juego es llegar a la meta de cada nivel, pero no antes que los demás muñecos, sino con su ayuda y compañía.
La clave para que Little Big Planet sea un juego divertido es, además de su simpático diseño y enfoque, la física. ¿Desde cuando es divertido poner piedras en una palanca de madera para que se abra una puerta? ¡Desde que jugamos a Little Big Planet!
El título del juego, Little Big Planet, hace referencia al planeta que se da a cada jugador la primera vez que ponen el juego. En este planeta hay algunos niveles de prueba, pero lo divertido y estimulante es que gracias a un intuitivo sistema de edición de mapas, uno puede crearse sus propios entornos, sus puzzles lógicos y sus decorados. Para ello cuenta con miles de elementos prediseñados, que además pueden ser modificados o combinados entre ellos, siempre contando con la física: el peso y densidad de los objetos, la gravedad y el equilibrio son totalmente realistas, y hay que comprender como funcionan para sacarle el máximo provecho a Little Big Planet.
En mi partida, por ejemplo, puse una gran placa de madera a unos centímetros del suelo, le hice un par de agujeros y la activé. Pero no había contado con la gravedad… y cayó al suelo inmediatamente. 2º intento: volví a poner la madera, pero esta vez le puse un tornillo en la base. Resultado: al no estar el tornillo perfectamente centrado, la madera osciló y giró sobre éste hasta golpear con otra madera que había al lado, convirtiéndose en una precaria plataforma por la que tendrían que pasar los muñecos de trapo para llegar al final de la fase. ¿Pillas el concepto? Pues ahora, a las maderas y tornillos, añádele piedras, cuerdas, engranajes, cohetes de propulsión, muelles y todo lo que se te ocurra. El potencial de Little Big Planet es simplemente infinito.
Personalizar el juego ya no es solo una alternativa interesante: es el objetivo del juego. Incluso al crear al muñeco que manejaremos, las posibilidades son altísimas. Yo le puse una colorida máscara de lucha libre mexicana, un traje apretado de cuero y una capa roja, intentando imitar mi estilo cuando salgo los fines de semana. El muñeco de Mark se puso una capa de larguísima, que además de quedarle muy hortera era un ejemplo perfecto de los efectos de la gravedad y el viento. Los que quieran ir más allá y jugar con los muñecos virtuales en su jardín de infancia, podrán hacerlo subiendo una foto del lugar a su consola y utilizándola como fondo del nivel, rememorando así los años en que volvían a casa con los pantalones llenos de barro.
Aún no hay fecha oficial para Little Big Planet, pero esta claro que el juego está destinado a convertirse en uno de los nuevos iconos de la consola de Sony, además de en un nuevo protagonista de la cultura Pop que rodea al mundo de los videojuegos.
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