Nos encontramos con una historia fascinante, que se basa en un mito que nada tiene que envidiar a la legendaria Atlantida. Un tesoro del que se lleva hablando desde hace siglos y del que nunca se ha sabido nada: el Dorado. En esta ocasión, El Dorado pasa de ser una ciudad (como en la adaptación hecha por Dreamworks) a convertirse en una estatua de oro macizo perdida en medio de la selva.
El antepasado de Drake fue uno de los primeros que descubrieron datos sobre “el tesoro perdido” y, temiendo por su vida, simuló su muerte. Ahora, su heredero y nuestro protagonista, va a reprender la búsqueda dónde su antepasado la dejó. Pero no lo va a tener nada fácil.